3. Preparándonos para la aventura

El último día de curso ha sido el elegido para comenzar la aventura. Nos hemos esforzado al máximo para tener todo aprobado y que mamá no se preocupe por nuestras notas. De vez en cuando hemos hablado de qué será lo que nos esperaría hoy. Estamos bastante nerviosos, no sabemos a qué vamos a tener que enfrentarnos.

–Ixeya, Acher, coged vuestras mochilas de montaña, nada de maletas. Vamos a prepararlo todo.

Entre los tres preparamos la mochila con algo de ropa, tanto de verano como de invierno, utensilios de supervivencia básicos, algo de comida, agua, sacos de dormir y una pequeña tienda de campaña. Sombra llevará sus propias alforjas, con su comida, agua, un kit de primeros auxilios y una pequeña manta. No tenemos ni idea de dónde nos llevará esta aventura.

Nos sentamos en el suelo, sobre la alfombra del salón y repasamos las cosas que llevamos en las mochilas, parece que está todo, aunque mamá tiene la sensación de que falta algo. Siempre parece quedar esa sensación después de preparar una mochila.

Yo llevaré la carta del abuelo y el bastidor de madera. Reunimos estos y el otro objeto mágico, el que parece una peonza y que el abuelo dijo que teníamos que hacer girar cuando estuviésemos preparados. Ha llegado el momento, no sabemos qué pasará cuando hagamos girar el extraño objeto.

Mamá se despide de nosotros:

–Tened cuidado y cuidad el uno del otro. Id documentando todo en la libreta que lleváis y haced fotos. Espero que podáis recargar el móvil y las baterías de vez en cuando y así poder informarme de qué tal estáis.

Mamá, con los ojos empañados por las lágrimas parece no querer soltar a Acher.

–Mamá, estaremos bien. No te preocupes –le digo.– Todavía no sabemos ni qué va a pasar, quizá, de repente, aparezcan los abuelos.

–Cuida de tu hermano. Ya eres toda una mujer y no hay nadie en el mundo en quien yo confíe más. Estoy muy orgullosa de ti. Mantenme informada. Te quiero mucho. –Está a punto de hacerme llorar a mí también. Es como si ya supiese que no nos va a ver en mucho tiempo, ya me creo cualquier cosa.

–Cuida de ellos. –Se agacha para hablarle a Sombra y darle un abrazo enorme. Es uno más de la familia, un hijo más para ella.

Mamá sale de la habitación. Cojo la peonza y miro a Acher antes de hacerla girar, no sabría decir si está preocupado, asustado…

Peonza Aventura de Verano girando

A los pocos segundos de estar girando, y tras una enorme bola de humo, aparece un pequeño robot. No mide más de un par de palmos de alto y su cabeza tiene forma cilíndrica, con una extraña antenita en uno de sus lados. También tiene dos brazos, que parecen poder extenderse hasta el infinito, mientras que una rueda es su forma de transporte.

Nos quedamos en silencio.

Robot Aventura de Verano

El robot comienza a hablar:

–Hola amigos, veo que por fin va a dar comienzo vuestra aventura. ¿Dónde está vuestra madre? Esto también es cosa suya, es una de las partes importantes de esta historia. Ahora os sigo contando, venga, ¡id a llamarla!

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