8. Los Gigantes de Piedra

Los Gigantes de Piedra son dos grandes formaciones de unos 20 metros de altura, talladas con cuerpo de grandiosos guerreros. Estos se encuentran entre los Mallos de Riglos y el Río Gállego. Vigilantes desde sus inicios de un camino principal, en la actualidad son los que cuidan del paso del tren en la entrada del largo túnel.

Dice la leyenda que estos gigantes fueron creados por la antigua madre, Món, que los levantó de las mismísimas entrañas de la tierra.

Món levantando a los Gitantes de Piedra. Aventura de Verano

Las gentes del Pirineo trabajaban en lo alto de la montaña y bajaban a vender su queso y lana a los pueblos del valle. Las primeras guerras habían terminado, pero los caminos no eran nada seguros. La pobreza abundaba y no eran pocos los asaltantes con los que te podías cruzar en tu ruta.

Món dio la vida a estos guerreros, y parte de su magia, para que pudiesen velar por las gentes que se encuentran a lo largo de todo el Pirineo. Estos gigantes se convirtieron en guardianes de los caminos. Los asaltantes, conocedores de la leyenda, ya no se atrevían a hacer daño a los habitantes de esta preciosa y próspera tierra.

Se puede ver gigantes repartidos por todo el lugar, tanto en valles como en los altos picos. Los cuentos también dicen que estos están dormidos, hasta que alguien se encuentre en verdaderos apuros. Entonces, ellos se alzarán de nuevo con todo su poder y su magia para defender a los caminantes que vayan a sufrir las injusticias de la travesía.

Nuestros dos guerreros se conservan en perfecto estado, el abuelo dice que nadie conoce sus orígenes, su frase habitual es: “Son cosas de Món”. Ambos tienen la boca abierta, y por ojos dos profundos agujeros que parecen llevar a las mismísimas entrañas de la Tierra. Se encuentran enterrados de forma parcial hasta la cintura y se puede ver la espada que cada uno porta. Su postura es relajada, pero en formación, preparados para la batalla si algún día hay que despertar.

—Acher, estamos llegando a los Gigantes.

Él sigue absorto en su consola, con los cascos puestos.

—¡Acher!

Le toco suavemente el hombro para que no se asuste, pero él salta como un resorte. Se quita los cascos con cara de pocos amigos.

—¡Me has asustado! —protesta él frunciendo el ceño.

—Lo siento, estamos llegando a los Gigantes. ¿No los querías ver?

—Sí, sí.

El enfado de Acher desaparece y mira por la ventana.

—¿Por qué va tan lento el tren?

—No sé, quizá haya caído alguna piedra en la vía.

Los dos observamos como los Gigantes aparecen a lo lejos. Está muy oscuro, incluso para ser cosa de una tormenta.

Los Gigantes de Piedra. Aventura de Verano

El tren finalmente se detiene por completo. Oigo cómo Sombra comienza a gruñir y ladrar, parece histérico.

Miro a la parte delantera del vagón, ninguno de los dos chicos jóvenes está. ¿Cuándo han salido? No me he dado cuenta. Los dos señores de delante comienzan a ponerse nerviosos, se levantan y oigo algo cómo él dice que va a ir a los primeros vagones para hablar con el conductor. La mujer nos observa con cara de pocos amigos, imagino que sabe que el perro que está armando tanto jaleo es nuestro. Me empiezo a poner nerviosa. Sombra sigue ladrando, entraría en la habitación trasera pero no sé si alguien me dirá algo, y tampoco quiero dejar solo a Acher.

—Tata, Sombra está ladrando. ¿Y si le pasa algo? Él nunca ladra.

—Lo sé —. Miro nerviosa para todos los lados, intentando pensar qué es lo que debo hacer—. Acher, mete tu consola en la mochila y póntela. Vamos a ver qué le sucede a Sombra.

Acher obedece rápidamente, sé que está preocupado, al igual que yo.

La puerta se encuentra justo a nuestra espalda. Miro para ver si viene alguien y avisar de que voy a entrar, pero solo está la señora, que no nos quita un ojo de encima.

Sombra sigue ladrando, no voy a esperar. Cojo mi mochila y salgo directa hacia la puerta. Intento abrirla, pero parece cerrada con llave. ¿Qué voy a hacer ahora?

Oigo un clic en la maneta y pruebo de nuevo a abrir. Muy despacio la puerta cede. La señora, al ver que hemos abierto, se dirige directamente hacia nosotros.

2 comentarios en «8. Los Gigantes de Piedra»

  1. Seguimos con la intriga…No me gusta nada esa señora jajaja aunque los otros dos tampoco se sabe donde están…uff me muero de ganas de ver como continua… está la cosa muy pero que muy interesante!!

    Enganchado no lo siguiente 🙂

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