9. Sombra, el protector

—Voy a ver qué le ocurre al perro, no para de ladrar —le digo a la señora para que no piense que estoy haciendo nada raro.

—No puedes entrar ahí, niña —grita ella con una voz estridente de pito.

No hago caso de lo que me está diciendo, voy a ver qué le ocurre a mi perro y punto, además, el tren ha parado, es una situación excepcional.

Entro a la habitación, todo está a oscuras. Sombra sigue ladrando aun teniéndolo delante, parece muy nervioso.

—¿Qué te pasa Sombri? — Acher le pregunta al perro, cómo si este fuese a contestar… aunque nada es extraño a estas alturas.

Todo está en orden en la habitación. Miro a ambos lados y en la parte final del vagón. No parece haber nada fuera de lugar, ni nadie.

—Tranquilo, Sombra, todo está bien.

De repente siento que hay alguien detrás de nosotros, en la puerta por la que hemos entrado a la habitación. Me giro rápidamente y veo una figura al contraluz, es la señora de antes.

—Perdone, solo quería ver que el perro se encuentra bien, ahora volvemos a nuestros asientos —me disculpo educadamente. Acher sigue en silencio, pero noto cómo me agarra de la mano y aprieta fuerte. Creo que tiene miedo.

Hay un silencio incómodo, realmente incómodo y extraño por parte de ella. Sombra sigue ladrando. Normalmente cualquiera contestaría tras haber hablado yo.

—Acher, venga, vamos.

Sombra cambia su ladrido por un gruñido y los dos miramos sorprendidos hacia la jaula donde se encuentra. ¿Le está gruñendo a la persona que hay frente a nosotros? Sombra no suele ladrar ni gruñir nunca, a nadie, ni a otros perros, es la primera vez que le vemos ponerse así, se le ve realmente rabioso.

—No, vosotros no vais a ir a ningún lado. Niña, dame la tabla y terminemos con esto rápido y sin que nadie salga herido —. La mujer se dirige a mí con una voz chillona y que parece ser de otro mundo.

Me quedo helada, sin poder reaccionar. Acher vuelve a apretarme la mano. ¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué quiere la tabla? Acabamos prácticamente de salir de casa y ya nos encontramos con una persona que nos persigue para quitarnos la tabla. Agarro fuerte la mano de Acher y bajo la mano lentamente para abrir el pestillo de la jaula de Sombra.

—¡Noooo! —grita la mujer.

Sale lanzada hacia nosotros dando grandes zancadas. Sombra empuja la puerta de su jaula con fuerza y sale disparado para ponerse en posición defensiva frente a nosotros. La señora para en seco y dice una palabra que jamás había oído “Aherbelste“.

Sombra parece más grande de lo normal, de hecho, yo diría que ha doblado su tamaño. La mujer mira hacia atrás como buscando a su compañero.

—Niña tonta, ¿por qué lo has sacado de la jaula? Tenéis suerte de contar con vuestro guardián, pero nos volveremos a ver.

Va poco a poco dando pasos hacia atrás, lentamente, sin perder el contacto visual con Sombra, que sigue gruñendo. Se da la vuelta y sale corriendo de la habitación.

Sombra se queda cuadrado en posición defensiva durante un breve periodo de tiempo que se hace eterno. Parece que el peligro ha pasado por el momento. Acher y yo nos quedamos en silencio mirando a Sombra, sin saber qué decir o qué hacer. Acher rompe este silencio.

—Tata, ¿quién era esa mujer y por qué quiere la tabla que nos envió el abuelo?

—Recuerda la historia que nos contó Aika, cualquiera puede ser un enemigo ahora. Tenemos que tener mucho cuidado y permanecer unidos. No hay que perder de vista las cosas que nos mandó el abuelo, lleva siempre tu mochila y agárrala bien.

—¿Llamamos a mamá para contarle lo que acaba de ocurrir?

—No, por ahora no vamos a decirle nada, ya sabes cómo es, seguro que se pone histérica.

—Es verdad. ¿Qué hacemos con Sombra?

—No pienso volver a encerrarle. Se quedará junto a ti en nuestro asiento. Creo que es más seguro para nosotros no volver a separarnos de él. Si alguien nos pregunta, déjame hablar a mí, se me ocurrirá algo.

Salimos de la habitación para dirigirnos de nuevo a nuestros asientos. Espero que el tren se ponga en marcha pronto. Me pone un poco nerviosa que se quede justo a la entrada del túnel de los dos Gigantes de Piedra. Sombra parece haber recuperado su tamaño, todo es posible.

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