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Cuento. La Gran Batalla por el colgante I

En tiempos pasados, hace tanto como para que mortales e inmortales ya no se acuerden de ello, tuvo lugar una de las mayores batallas del Mundo mágico. Entre el solsticio de invierno y el de verano, y ya con la primavera avanzada, dos seres muy poderosos estaban a punto de enfrentarse en lo que ahora son nuestros Pirineos.

En lo alto de la montaña se encuentra Aneto, al mando de uno de los bandos, formando filas con las fuerzas de la naturaleza y sus valientes aliados. Colosal gigante y señor de los picos más altos con nieves de un blanco puro, de grandes ríos de aguas cristalina, de enormes y verdes praderas, Aneto es respetado por todo ser mágico. No atacará y bien lo saben sus adversarios.

Hoy es un día para organizar a sus fuerzas. Tan solo siete antiguos guerreros sabrán sus planes, ya que es conocedor de los espías que hay entre sus tropas.

Mayenco es la Señora de ríos, ibones y de la mismísima lluvia. Con piel azulada y ojos profundos como el mar, cuando camina, parece ser desplazada por corrientes de agua. Inmortal y con tantos años en su corazón como el mismísimo universo, es conocedora de los más antiguos hechizos. No le gustan las armas. Es pacífica y amable como las aguas de un tranquilo lago, pero a su vez puede ser tan letal como el río más salvaje e indómito. Cuando ella está en batalla, sus adversarios se piensan dos veces hasta el cruzar el más pequeño charco.

Aventura de Verano. Mayenco
Mayenco

Mayenco es la primera en encontrarse con Aneto. El respeto es mutuo, Aneto agradece todos los consejos que le ha dado la Dama del Agua en cada una de sus reuniones. Podría decirse que esta es su mano derecha en el conflicto, en la que confía para tomar las decisiones de cada uno de sus movimientos.

—He pensado en traer la lluvia al campo de batalla —dice Aneto.

—Lo he estado valorando, pero tenemos un problema con esto. Si traemos la lluvia al campo de batalla, nos arriesgamos a que se presente Zendella, y nunca sabemos de qué lado está. 

A Zendella, Señora del Relámpago y la Energía, le gusta jugar tanto con mortales como con inmortales. Traviesa, bromista y tan antigua como la mismísima Mayenco, le gusta la libertad. Recorre el mundo saltando entre las nubes, donde tiene su hogar. Un bastón mágico es su compañero de viaje, y su arma más preciada. De entre todos los señores que hay en la tierra, ella es la más avanzada, quizá sea porque le gusta recorrer diferentes universos y coger lo mejor de cada mundo.

—¿Crees que podemos arriesgarnos?

Aneto tiene un plan y le gustaría seguirlo. Este tendría como protagonista a Mayenco, sabe que no hará más daño del necesario.

—Sí, creo que podemos plantearlo de otra forma, prepararnos para vigilar cada uno de sus movimientos, para que haga el menor daño posible a los nuestros. Necesitamos a alguien rápido, o que al menos tenga unos muy buenos reflejos. Una cosa importante, no hay que atacarla o estaremos perdidos. Esto hay que dejarlo muy claro. Puede recorrer el campo de batalla y dejar a todo el mundo inconsciente en menos de un segundo.

—¿Qué te parece Vernera?

—Si está vigilante de todo movimiento del enemigo, no puede estar pendiente de Zendella, ella requiere de toda concentración posible.

Siempre en los cielos, en lo más alto de las inmensas cumbres, se encuentra Vernera, otro de los siete elegidos por Aneto. Sus enormes alas cuentan con uno de los encantamientos más antiguos del lugar, nada es capaz de atravesarlas. Además no hay detalle que se le escape a sus intensos ojos amarillos que, junto con su magia, pueden ver más allá del profundo horizonte. Con una posición privilegiada, es primer informante de Aneto en cuanto a movimientos terrestres del enemigo, siendo pieza clave en este equipo.

Aventura de Verano. Vernera

Su misión de vigilancia será crucial en estos días, ya que el cambio de posición de cualquier rival podría significar un ataque inminente.

La tercera elegida por Aneto y al frente de las fuerzas del Bosque es Betiña, una larguirucha guerrera con piel de corteza. Su pelo verde y encrespado le permite tener un camuflaje perfecto en su medio, sus grandes ojos color esmeralda no se pierden ni un detalle de cada movimiento y su agudo oído detecta toda respiración. El arco es su arma favorita, pero le gusta usar su magia, trabajar junto a los seres del bosque. Hace crecer raíces, árboles y todo tipo de plantas para así poder desarmar y retener al enemigo.

Aventura de Verano. Betiña
Betiña

Su misión será comandar las fuerzas del bosque, transmitir cada una de las decisiones que se tomen en el gran consejo de esta noche. Ella confía plenamente en cada uno de los árboles que pueblan el magnífico Pirineo, así como en cada uno de los seres que entre ellos habitan.

En este pequeño grupo de privilegiados no podría faltar Nieu, hermana de Mayenco y Señora de los Glaciares, del Hielo y la Nieve. Otra gran afortunada respecto a buena posición en el campo de batalla. Su piel azulada es tan fría como los días más gélidos del invierno. Cualquiera que la conozca evitará siquiera darle la mano, si no quiere morir congelado a su primer contacto. Por ello, fuera de batalla, nunca le faltan los guantes y su característico sombrero, hecho con la piel que un gran oso polar le cedió a su muerte. Aunque el arma que prefiere es la espada, una poderosa energía corre por sus venas, haciendo que pueda crear magnificas criaturas de la nieve y el hielo, así como manejar los vientos del norte a su antojo.

Aventura de Verano. Nieu

Aneto sigue pensando en quién podría ser el mejor para este cometido.

2 comentarios en “Cuento. La Gran Batalla por el colgante I”

  1. No sabría decir que dibujo me gusta más, porque son una pasada todos la verdad…increíble!!

    Con ganas de conocer más a este grupo de personajes!!

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